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Perseverancia bajo presión: la industria del whisky escocés durante la Segunda Guerra Mundial

El compromiso y la perseverancia de The Macallan durante las penurias de la Segunda Guerra Mundial

Hay ciertos momentos en la historia que dejan una huella duradera, para bien o para mal. Las decisiones que uno toma en esas ocasiones le definen, y las decisiones tomadas en el pasado reverberan con frecuencia en el presente. La Segunda Guerra Mundial es uno de los eventos que, irrevocablemente, cincelaron la historia del whisky escocés y The Macallan, y su impacto todavía es visible hoy en día.

 

Con el estallido de la IIGM en 1939 llegó la restricción impuesta del gobierno en la producción y la venta de whisky. Son varios los factores que llevaron a esto, entre ellos, el racionamiento forzado por parte del Ministerio de Alimentación. Las existencias de cebada, generalmente utilizada para la destilación de los espirituosos, se destinaron a alimentar a la población, lo que resultó en una rápida disminución de la producción de whisky de malta; de hecho, desde 1940 hasta casi el final de 1944, la legislación prohibió a las destilerías de grano destilar whisky, hasta el punto de que apenas se fabricaba whisky escocés, a menos que se realizara de manera ilícita.

 

El resultado fue que la totalidad del whisky destilado durante toda la guerra equivalió aproximadamente a la cantidad destilada en el 1939 previo a su estallido. El racionamiento también conllevó la subida de precios de todas las existencias disponibles dedicadas a la fabricación de whisky, generando que muchas destilerías independientes pequeñas tuvieran problemas a la hora de comprar mercancías a precios inflados.

The Macallan fue una de esas pequeñas destilerías de whisky escocés.

Al inicio de siglo, Roderick Kemp había establecido el Kemp Trust para salvaguardar la inversión familiar en el negocio tras su fallecimiento. Tras las IIGM, su yerno, el Dr. Alexander Harbinson, se encargó de su gerencia. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Trust luchó junto al resto de la industria por mantener sus niveles de producción, ya de por sí reducidos a causa de las restricciones de la Primera Guerra Mundial, tratando al mismo tiempo de mantener un nivel de calidad a la altura de los estándares por los que se conocía a esta casa.

Datos sobre la industria del whisky escocés durante la IIGM

10,7

Millones de galones de prueba. La cantidad destilada en el 1939 previo a la guerra

3,2

Millones de galones de prueba. La cantidad destilada como resultado de la producción reducida en 1941, antes de ser reducida de nuevo a prácticamente nada hasta 1945

3,7

Millones de galones de prueba. La cantidad fabricada para 1944-1945 tras la presión por parte de la Asociación de Whisky Escocés (SWA en inglés) para aliviar las restricciones, con el fin de evitar la paralización de la industria

1954

El año en que finalmente se suprimieron las restricciones impuestas por el gobierno a los cereales para la fabricación del whisky

En combinación con las limitaciones de la nueva producción, y la falta de existencias de whisky madurado como repercusión de los 21 años transcurridos desde la guerra previa, el resultado fue que la industria se encontraba en apuros. Para seguir en el negocio, podían reducir de forma dramática sus existencias de madurado, lo que podría dañar su estabilidad a largo plazo, o arriesgarse a reducir la calidad de sus whiskies mediante el uso de espirituosos menos maduros.

Sin tiempo para los riesgos

La presión por comprometer la calidad del whisky era intensa, y la fuerza de muchos proveedores se vio considerablemente reducida para sacar adelante el whisky. Unas cuantas destilerías también fueron víctimas de otra forma: el bombardeo. Se calcula que se perdieron aproximadamente 4,5 galones de prueba de whisky de la totalidad de la industria de esta forma, el equivalente al esfuerzo durante todo un año en la producción de whisky durante la guerra.

La dificultad de este periodo también se manifestó a través de otra presión más concreta: dado que el precio de los ingredientes se había inflado tanto, los impuestos sobre la venta eran tan elevados, y las existencias maduradas tan escasas, que las destilerías pequeñas descubrieron que en realidad resultaba mucho más lucrativo vender por completo todas las existencias disponibles y beneficiarse de la apreciación de capital en sus productos madurados. De hecho, muchas destilerías más pequeñas fueron víctimas de esta decisión, compradas por empresas más grandes, principalmente por sus productos madurados. A estas empresas más grandes y grupos de destilerías les fue mejor durante ese periodo, ya que poseían los recursos financieros para capear las restricciones. Esta tendencia continuó durante la época posterior a la guerra, ya que las destilerías pequeñas fueron compradas por empresas locales más grandes o incluso por empresas extranjeras, con lo cual aumentó el impulso de las exportaciones.

 

A pesar de esta inmensa presión externa, el Kemp Trust se negó a minar la calidad de su whisky Macallan. Durante aquellos momentos puntuales en que la industria se vio forzada a dejar de destilar debido a la desviación de recursos, el Trust tuvo la precaución de mantener a salvo sus existencias de producto maduro, en lugar de obtener ganancias a corto plazo mediante la venta de su totalidad.

Con tenacidad obstinada, el Trust decidió seguir en pie.

Y a pesar de la amenaza constante de la compra de la empresa o los duros impuestos gravados a la industria en aquel momento, el Kemp Trust se negó a ceder. Se mantuvieron firmes, conservando la destilería como negocio familiar, sin inversión externa alguna, durante toda la guerra. Eligieron no dar ningún paso que pudiese socavar su futuro y, aunque esto exigió sacrificio y fortaleza, su dedicación y perseverancia son cualidades que continúan íntegras en su visión actual.

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